Los Departamentos no tienen poder de decisión, la forma de establecer el bilingüismo se hizo ofreciendo mejoras a los centros a cambio de éste; las consecuencias son que se consiguen buenos resultados en inglés pero en la enseñanza de las otras materias muchos docentes afirman que se pierde calidad. Aprenden inglés pero menos de las otras asignaturas.
La escasez de materiales adaptados supone un esfuerzo extra para el profesor y en muchos casos que se se alcances niveles de consecución de objetivos más bajos que los deseados; aunque no varíe la programación los alumnos suelen presentar carencias en los contenidos.
En la actualidad existen libros de las asignaturas “bilingües” adaptados para los grupos, pero resultan insuficientes para las asignaturas del currículo. Además el profesorado hace el esfuerzo de resumir y elaborar materiales y, a pesar de ello, no es fácil que se logren los niveles de conocimientos específicos necesarios.
En la actualidad existen libros de las asignaturas “bilingües” adaptados para los grupos, pero resultan insuficientes para las asignaturas del currículo. Además el profesorado hace el esfuerzo de resumir y elaborar materiales y, a pesar de ello, no es fácil que se logren los niveles de conocimientos específicos necesarios.
¿Sería preferible perder la acreditación a favor de ceder las asignaturas a sus departamentos? ¿Hay ventajas en este método? ¿Existen diferencias entre los alumnos procedentes de un centro bilingüe o de otro no bilingüe?
Denunciamos la inflexibilidad “alegal” que presenta el programa puesto que no permite a los alumnos del programa el acceso al grupo de sección aunque circunstancialmente se parchea según circunstancias del centro y no según necesidades del alumno.
Creemos que estos problemas deberían ser detectados y solucionados cuanto antes.